
martes, 18 de mayo de 2010
El nuevo profesional: el periodista digital

Los emisores tradicionales de información de actualidad, los periodistas, han visto cómo ha surgido un nuevo medio caracterizado, como acaba de exponerse, por una interactividad tal que fragmenta la línea divisoria tradicionalmente interpuesta entre el emisor y el receptor de la información.
Desde esta perspectiva, puede pensarse que algunos roles tradicionales del periodista se ven superados por otros nuevos cometidos más adaptados a la naturaleza del nuevo medio y a la evolución de los diferentes actores que conforman la comunicación digital. En esta línea, el rol del periodista como gatekeeper, como vigilante que filtra la información, pierde fundamento con la llegada de los medios interactivos, en la medida en que los usuarios pueden por sí mismos escoger aquello que necesitan para estar informados.
La consecuencia de esta autonomía del usuario es la reinterpretación del rol del periodista, de modo que el papel de vigilante se ve enriquecido con nuevas funciones relacionadas con el control de la calidad y la habilidad para elaborar una información completa y con criterio. De ahí que no se pueda hablar de la desaparición de la figura del periodista como filtro informativo, sino de su adaptación a la realidad de los medios digitales, de sus mensajes y de sus usuarios.
El perfil del nuevo periodista digital ha de distanciarse del mero elaborador de contenidos, puesto que eso ya lo hacen otros muchos usuarios en la web, y debe distinguirse por ser un profesional que técnica, profesional y éticamente desarrolle su compromiso social en un nuevo medio que por primera vez permite una comunicación documentada y participante. Como apunta Salaverría: “El perfil de los periodistas del futuro [debe ser] un perfil ligado no sólo como hasta ahora a la creación de contenidos sino, cada vez más, a la gestión de la información. La maraña de contenidos que supone Internet para cualquier usuario inexperto reclama profesionales especializados en crear pero también en analizar y jerarquizar la información” (Salaverría, 2000).
Lo cierto es que en este punto, como en otros muchos, suele existir un distanciamiento entre la reflexión académica- que se encamina hacia el deber ser profesional- que muestra la realidad periodística-. Así, y según la encueta elaborada por los organizadores del Congreso de Periodismo Digital que anualmente se celebra en Huesca, el perfil del periodista digital en España es el de un licenciado, en torno a los 26-30 años, con menos de tres años de experiencia en su medio. Se trata de un profesional que cobra menos de 20.000 euros anuales, y, en todo caso, siempre menos que sus compañeros de cabecera tradicional. El periodista digital trabaja en una redacción compuesta normalmente por menos de cinco periodistas, mantiene una línea editorial independiente aunque, en caso de conflicto sobre la publicación de un contenido digital, pesa más la opinión del jefe de la cabecera tradicional (Congreso Periodismo Digital, 2005: 4-5).
Esta radiografía, no obstante, conviene dotarla de contenido. Es por ello que, fruto de las peculiaridades del medio y de la naturaleza del mensaje, el periodista digital ha de desarrollar una serie de destrezas y habilidades, aunque sin perder de vista su autentico fundamente: “¿Qué necesita un periodista para escribir bien en Internet? Algo complicadísimo: saber escribir bien, a secas” (Salaverría, 2005: 67).
A la hora de sistematizar las cualidades del periodista digital, hay que partir de una base cierta, y es que el periodista es ante todo periodista, independientemente del medio en el que vuelque su trabajo. Ahora bien, dadas las peculiaridades del medio digital, el periodista en red debe adquirir unas habilidades que le permitan extraer el máximo provecho de sus medio. Algunas de ellas son las siguientes (Gil, 2004: 83-85):
1. Nadar en información: si el periodismo tradicional parte de la idea de que la información es un bien escaso, en el digital se trabaja desde el extremo opuesto, es un entorno de superabundancia informativa. Ante esta avalancha, el periodista debe agudizar sus criterios de selección, de jerarquización y de organización de fuentes, y habituarse al entorno de superabundancia mediante la búsqueda, el reconocimiento y el empleo de los mejores recursos. La selección y la valoración de las fuentes, en todo caso, es una tarea tradicional de cualquier informador. Sin embargo, las peculiaridades del periodismo en Internet exigen al profesional estrategias para evaluar la enorme cantidad de fuentes disponibles. Algunas de estas pautas son la confirmación de la autoría de cada página, el análisis de los títulos de cada página o la descomposición de las direcciones (Callahan, 2003: 14-16). Asimismo, a la hora de seleccionar recursos de la red, conviene partir de dos cuestiones preliminares: ¿qué es lo que buscas? Y ¿dónde puedes encontrar lago parecido?, de modo que se limite el recurso de los directorios o buscadores sólo cuando no sepamos hacia donde dirigirnos (ibid.: 67-69).
2. Buscar fuera de la red: el hecho de que el periodista digital emplee Internet como fuente de información no le excluye de la consulta y el uso de cualquier otro tipo de fuente documental. El periodista deberá optar por aquellas fuentes más completas, fiables y actualizadas, se encuentren o no en la red.
3. Preparar el self-service: el periodista debe fomentar la accesibilidad a sus fuentes de consulta, las que considere más útiles para el usuario, para posibilitar que, quienes así lo deseen, puedan profundizar en la información buceando hasta las fuentes originales. Este gesto otorga un plus de credibilidad a la información, al periodista y al medio digital.
4. Metainformación para metamedios: el periodismo digital, para convertirse en un medio económicamente rentable, debe plantearse, entre otras cosas, un aprovechamiento de los recursos informativos, de modo que cada información sea susceptible de poder publicarse en diferentes soportes- prensa digital, PDA, telefonía móvil, etc.-. Sin embargo, esta optimización no puede ser la carta abierta para reducir plantillas, restar cualificación a los periodistas para convertirlos en burócratas de contenidos, y, a la larga, desprestigiar la forma de hacer periodismo en el nuevo medio, basado en la integración de superficialidades y no en la especialización en distintos ámbitos del conocimiento.
5. Dinamizador de la inteligencia colectiva: el periodismo digital que trabaje con unos usuarios de alto nivel de actividad y participación, con interactores, deberá no sólo ser capaz de transmitir la información más idónea y personalizada a sus intereses, sino también potenciar las posibilidades de cada uno de los usuarios, partiendo de la base de que “todo el mundo sabe algo […]. Una sociedad ‘inteligente por doquier’ será siempre más eficaz y vigorosa que una sociedad inteligentemente dirigida” (Lévy, 1998: 102-103).
6. Más que un redactor: puesto que la red es un medio multimedia, el periodista ha de contar informaciones construyéndolas a partir de los recursos textuales, sonoros, audiovisuales y documentales que mejor se adecuen a la realidad. Ello no quita que el todavía lento desarrollo de las infraestructuras haga que muchos medios sigan primando la información textual, por ser la que más rápidamente navega. Sin embargo, la excusa de las infraestructuras no puede ser óbice para no ensayar modelos de escritura que plieguen adecuadamente la información hipertextual.
7. Editar es publicar: la red es un medio de comunicación instantánea, lo que altera las rutinas de los medios tradicionales, condicionados por la periodicidad, por los boletines, por las distintas ediciones. Esto, que aparentemente es posible que suponga un valor añadido, puede trocarse en desventaja, puesto que la sencillez con que se suben informaciones a la web, y la inmediatez que las empresas exigen a sus profesionales para colocar las noticias antes que ningún medio, provoca que el periodista pierda su capacidad de reflexión, de contraste de fuentes y de análisis previo a la publicación de la información. Más aún en un medio en donde fluyen un número ingente de rumores, de datos incompletos que pueden tiranizar el trabajo del periodista, sacrificando su criterio en aras de la rápida edición de la noticia, incluso cuando más tarde haya que matizarla, completarla o, peor aún, desmentirla.
8. La vigencia, casi tan importante como la actualidad: la capacidad de memoria de la red puede degenerar efectos contraproducentes. Al escuchar la radio, ver la televisión o leer un periódico, sabemos que ofrecen información que es actualidad o, al menos, la actualidad que manejaban hasta el momento de cerrar el producto. La red, en cambio, produce información constantemente, sin tener que esperar a ediciones predeterminadas. Sin embargo, mientras que en los medios tradicionales el flujo es sustitutivo-un boletín corrige al anterior- en Internet, el flujo es acumulativo. Los contenidos, por tanto, de los medios digitales han de relacionarse con su vigencia, qu no alude necesariamente a que la información sea reciente- por ejemplo, la vigencia de la información de un nombramiento que fue hace un año-, sino a la constante actualización y la datación de las noticias.
9. Gestión del caos: la red es caótica, es un rasgo que la caracteriza y que muchos defienden como idiosincrásico, puesto que recuerda sus orígenes contraculturales y libertarios. El periodista bucea en este caos, trata de no naufragar en el diluvio de información, y procura gestionarlo, como representante del derecho de inmersión en el caos informativo que poseen las personas que tienen acceso.
10. Gestión de interactividad: la interactividad afecta a los usuarios, a los mensajes y al periodista porque el medio es interactivo. El periodista, por ello, tiene que facilitar y abrir todos los cauces que la promuevan: interactividad entre los usuarios, de los usuarios con las fuentes, con los propios periodistas y con las informaciones.
11. Gestión de la documentación: es el medio que más posibilidades documentales ofrece, al poder combinarse con bases de datos, hemerotecas, fuentes oficiales y especializadas, etc. Es la apuesta por ofrecer un medio que verdaderamente documente su información y que ofrezca a sus usuarios información de calidad, recuperable en cualquier momento y con un nivel de profundización y documentación no conocido. Por tanto, el periodista ha de jugar con la oferta de enlaces, basada en un trabajo previo de análisis, documentación y navegación activa.
12. Diseño de información por capas: como ya se ha mencionado, existen usuarios que surfean por la red- se mueven por su capa más superficial y precisan información básica- y usuarios que bucean por la red- en la búsqueda de profundizaciones, análisis e informaciones más complejas-. Para atender a estas distintas necesidades, el periodista ha de construir informaciones con distintas capas, las primeras, con información actualizada, sencilla y gratuita, y las capas posteriores, con contextualizaciones, análisis, fondos retrospectivos y datos sensibles que pueden ser de acceso restringido. Las estructuras narrativas tradicionales, empleadas en la primera fase de implantación de los medios digitales como mímesis de las formas ya ensayadas sobre todo en la prensa, han de dar paso a formas de narración adaptadas al nuevo medio, a los mensajes y a los distintos usuarios.
13. Parte del engranaje: el periodista digital ha de coordinarse con profesionales muy cercanos y necesarios para el ejercicio de su trabajo, como son los documentalistas o los informáticos, con quienes tendrá que trabajar cooperativamente, puesto que para explotar al máximo las propiedades de la información digital es obligada la integración de los conocimientos de estos profesionales. De hecho, el informador adquiere ciertos hábitos informáticos y diversos matices documentales, que enriquecen, sin difuminar, su perfil.
Paralelamente, las habilidades profesionales han de acompañarse de unos códigos ético, puesto que los que diferencia al periodista de un hacedor de contenidos es su compromiso social, compromiso que ha de revalidarse a partir del sentido que dé a su tarea cotidiana.
El periodista digital, como cualquier informador, ha de fundamentar su trabajo en los valores éticos, vocacionales y personalistas que sostienen su trabajo diario, más allá de sus conocimientos y sus habilidades y destrezas. La complejidad del nuevo medio digital, en donde las fuentes son numerosísimas y resulta complicado reconocer su autoridad, su validez y credibilidad; donde los usuarios pueden lanzar sus propios mensajes y quitan al periodista la exclusividad de la transmisión de información; en donde las comunicaciones tienen alcance global y se establecen entre ciudadanos de diferentes lugares, con distintas regulaciones jurídicas, demanda la rápida incorporación de un código ético que fundamente el sentido final del trabajo periodístico. Esta necesidad es apreciada por Josep María Casasús, quien no duda en determinar que “lo único que puede identificar a los periodistas con respecto a otros informantes que actúan en la red es el compromiso ético solidario y progresista con la realidad y con la voluntad de obtener la descripción más fiel posible de la verdad por la vía del más amplio consenso de percepciones” (Casasús, 2001: 51).
El compromiso ético del periodismo digital debe emanar de los principios básicos que rigen la profesión, si bien han de adaptarse al contexto de sobrecarga informativa actual. Para Casasús, dichas obligaciones son, entre otras, la selección responsable de información cada vez más abundante que transita por la red, o la confirmación de la veracidad de los contenidos digitales (ibid.: 52).
En suma, el profesional digital tendrá que adquirir unas destrezas profesionales nuevas y aferrarse a los principios éticos que rigen la profesión periodística, buscando en su sentido vocacional, personalista y ético las bases sobre las que apoyar un ejercicio vocacional, personalista y ético las bases sobre las que apoyar un ejercicio profesional caracterizado por el diluvio de información caótica, la concentración de medios y el desconcierto de los usuarios, que le reclaman al periodismo digital la promoción de un periodismo más completo y comprensible, y al periodista, un nuevo compromiso profesional y un refuerzo de su sentido ético.
Desde esta perspectiva, puede pensarse que algunos roles tradicionales del periodista se ven superados por otros nuevos cometidos más adaptados a la naturaleza del nuevo medio y a la evolución de los diferentes actores que conforman la comunicación digital. En esta línea, el rol del periodista como gatekeeper, como vigilante que filtra la información, pierde fundamento con la llegada de los medios interactivos, en la medida en que los usuarios pueden por sí mismos escoger aquello que necesitan para estar informados.
La consecuencia de esta autonomía del usuario es la reinterpretación del rol del periodista, de modo que el papel de vigilante se ve enriquecido con nuevas funciones relacionadas con el control de la calidad y la habilidad para elaborar una información completa y con criterio. De ahí que no se pueda hablar de la desaparición de la figura del periodista como filtro informativo, sino de su adaptación a la realidad de los medios digitales, de sus mensajes y de sus usuarios.
El perfil del nuevo periodista digital ha de distanciarse del mero elaborador de contenidos, puesto que eso ya lo hacen otros muchos usuarios en la web, y debe distinguirse por ser un profesional que técnica, profesional y éticamente desarrolle su compromiso social en un nuevo medio que por primera vez permite una comunicación documentada y participante. Como apunta Salaverría: “El perfil de los periodistas del futuro [debe ser] un perfil ligado no sólo como hasta ahora a la creación de contenidos sino, cada vez más, a la gestión de la información. La maraña de contenidos que supone Internet para cualquier usuario inexperto reclama profesionales especializados en crear pero también en analizar y jerarquizar la información” (Salaverría, 2000).
Lo cierto es que en este punto, como en otros muchos, suele existir un distanciamiento entre la reflexión académica- que se encamina hacia el deber ser profesional- que muestra la realidad periodística-. Así, y según la encueta elaborada por los organizadores del Congreso de Periodismo Digital que anualmente se celebra en Huesca, el perfil del periodista digital en España es el de un licenciado, en torno a los 26-30 años, con menos de tres años de experiencia en su medio. Se trata de un profesional que cobra menos de 20.000 euros anuales, y, en todo caso, siempre menos que sus compañeros de cabecera tradicional. El periodista digital trabaja en una redacción compuesta normalmente por menos de cinco periodistas, mantiene una línea editorial independiente aunque, en caso de conflicto sobre la publicación de un contenido digital, pesa más la opinión del jefe de la cabecera tradicional (Congreso Periodismo Digital, 2005: 4-5).
Esta radiografía, no obstante, conviene dotarla de contenido. Es por ello que, fruto de las peculiaridades del medio y de la naturaleza del mensaje, el periodista digital ha de desarrollar una serie de destrezas y habilidades, aunque sin perder de vista su autentico fundamente: “¿Qué necesita un periodista para escribir bien en Internet? Algo complicadísimo: saber escribir bien, a secas” (Salaverría, 2005: 67).
A la hora de sistematizar las cualidades del periodista digital, hay que partir de una base cierta, y es que el periodista es ante todo periodista, independientemente del medio en el que vuelque su trabajo. Ahora bien, dadas las peculiaridades del medio digital, el periodista en red debe adquirir unas habilidades que le permitan extraer el máximo provecho de sus medio. Algunas de ellas son las siguientes (Gil, 2004: 83-85):
1. Nadar en información: si el periodismo tradicional parte de la idea de que la información es un bien escaso, en el digital se trabaja desde el extremo opuesto, es un entorno de superabundancia informativa. Ante esta avalancha, el periodista debe agudizar sus criterios de selección, de jerarquización y de organización de fuentes, y habituarse al entorno de superabundancia mediante la búsqueda, el reconocimiento y el empleo de los mejores recursos. La selección y la valoración de las fuentes, en todo caso, es una tarea tradicional de cualquier informador. Sin embargo, las peculiaridades del periodismo en Internet exigen al profesional estrategias para evaluar la enorme cantidad de fuentes disponibles. Algunas de estas pautas son la confirmación de la autoría de cada página, el análisis de los títulos de cada página o la descomposición de las direcciones (Callahan, 2003: 14-16). Asimismo, a la hora de seleccionar recursos de la red, conviene partir de dos cuestiones preliminares: ¿qué es lo que buscas? Y ¿dónde puedes encontrar lago parecido?, de modo que se limite el recurso de los directorios o buscadores sólo cuando no sepamos hacia donde dirigirnos (ibid.: 67-69).
2. Buscar fuera de la red: el hecho de que el periodista digital emplee Internet como fuente de información no le excluye de la consulta y el uso de cualquier otro tipo de fuente documental. El periodista deberá optar por aquellas fuentes más completas, fiables y actualizadas, se encuentren o no en la red.
3. Preparar el self-service: el periodista debe fomentar la accesibilidad a sus fuentes de consulta, las que considere más útiles para el usuario, para posibilitar que, quienes así lo deseen, puedan profundizar en la información buceando hasta las fuentes originales. Este gesto otorga un plus de credibilidad a la información, al periodista y al medio digital.
4. Metainformación para metamedios: el periodismo digital, para convertirse en un medio económicamente rentable, debe plantearse, entre otras cosas, un aprovechamiento de los recursos informativos, de modo que cada información sea susceptible de poder publicarse en diferentes soportes- prensa digital, PDA, telefonía móvil, etc.-. Sin embargo, esta optimización no puede ser la carta abierta para reducir plantillas, restar cualificación a los periodistas para convertirlos en burócratas de contenidos, y, a la larga, desprestigiar la forma de hacer periodismo en el nuevo medio, basado en la integración de superficialidades y no en la especialización en distintos ámbitos del conocimiento.
5. Dinamizador de la inteligencia colectiva: el periodismo digital que trabaje con unos usuarios de alto nivel de actividad y participación, con interactores, deberá no sólo ser capaz de transmitir la información más idónea y personalizada a sus intereses, sino también potenciar las posibilidades de cada uno de los usuarios, partiendo de la base de que “todo el mundo sabe algo […]. Una sociedad ‘inteligente por doquier’ será siempre más eficaz y vigorosa que una sociedad inteligentemente dirigida” (Lévy, 1998: 102-103).
6. Más que un redactor: puesto que la red es un medio multimedia, el periodista ha de contar informaciones construyéndolas a partir de los recursos textuales, sonoros, audiovisuales y documentales que mejor se adecuen a la realidad. Ello no quita que el todavía lento desarrollo de las infraestructuras haga que muchos medios sigan primando la información textual, por ser la que más rápidamente navega. Sin embargo, la excusa de las infraestructuras no puede ser óbice para no ensayar modelos de escritura que plieguen adecuadamente la información hipertextual.
7. Editar es publicar: la red es un medio de comunicación instantánea, lo que altera las rutinas de los medios tradicionales, condicionados por la periodicidad, por los boletines, por las distintas ediciones. Esto, que aparentemente es posible que suponga un valor añadido, puede trocarse en desventaja, puesto que la sencillez con que se suben informaciones a la web, y la inmediatez que las empresas exigen a sus profesionales para colocar las noticias antes que ningún medio, provoca que el periodista pierda su capacidad de reflexión, de contraste de fuentes y de análisis previo a la publicación de la información. Más aún en un medio en donde fluyen un número ingente de rumores, de datos incompletos que pueden tiranizar el trabajo del periodista, sacrificando su criterio en aras de la rápida edición de la noticia, incluso cuando más tarde haya que matizarla, completarla o, peor aún, desmentirla.
8. La vigencia, casi tan importante como la actualidad: la capacidad de memoria de la red puede degenerar efectos contraproducentes. Al escuchar la radio, ver la televisión o leer un periódico, sabemos que ofrecen información que es actualidad o, al menos, la actualidad que manejaban hasta el momento de cerrar el producto. La red, en cambio, produce información constantemente, sin tener que esperar a ediciones predeterminadas. Sin embargo, mientras que en los medios tradicionales el flujo es sustitutivo-un boletín corrige al anterior- en Internet, el flujo es acumulativo. Los contenidos, por tanto, de los medios digitales han de relacionarse con su vigencia, qu no alude necesariamente a que la información sea reciente- por ejemplo, la vigencia de la información de un nombramiento que fue hace un año-, sino a la constante actualización y la datación de las noticias.
9. Gestión del caos: la red es caótica, es un rasgo que la caracteriza y que muchos defienden como idiosincrásico, puesto que recuerda sus orígenes contraculturales y libertarios. El periodista bucea en este caos, trata de no naufragar en el diluvio de información, y procura gestionarlo, como representante del derecho de inmersión en el caos informativo que poseen las personas que tienen acceso.
10. Gestión de interactividad: la interactividad afecta a los usuarios, a los mensajes y al periodista porque el medio es interactivo. El periodista, por ello, tiene que facilitar y abrir todos los cauces que la promuevan: interactividad entre los usuarios, de los usuarios con las fuentes, con los propios periodistas y con las informaciones.
11. Gestión de la documentación: es el medio que más posibilidades documentales ofrece, al poder combinarse con bases de datos, hemerotecas, fuentes oficiales y especializadas, etc. Es la apuesta por ofrecer un medio que verdaderamente documente su información y que ofrezca a sus usuarios información de calidad, recuperable en cualquier momento y con un nivel de profundización y documentación no conocido. Por tanto, el periodista ha de jugar con la oferta de enlaces, basada en un trabajo previo de análisis, documentación y navegación activa.
12. Diseño de información por capas: como ya se ha mencionado, existen usuarios que surfean por la red- se mueven por su capa más superficial y precisan información básica- y usuarios que bucean por la red- en la búsqueda de profundizaciones, análisis e informaciones más complejas-. Para atender a estas distintas necesidades, el periodista ha de construir informaciones con distintas capas, las primeras, con información actualizada, sencilla y gratuita, y las capas posteriores, con contextualizaciones, análisis, fondos retrospectivos y datos sensibles que pueden ser de acceso restringido. Las estructuras narrativas tradicionales, empleadas en la primera fase de implantación de los medios digitales como mímesis de las formas ya ensayadas sobre todo en la prensa, han de dar paso a formas de narración adaptadas al nuevo medio, a los mensajes y a los distintos usuarios.
13. Parte del engranaje: el periodista digital ha de coordinarse con profesionales muy cercanos y necesarios para el ejercicio de su trabajo, como son los documentalistas o los informáticos, con quienes tendrá que trabajar cooperativamente, puesto que para explotar al máximo las propiedades de la información digital es obligada la integración de los conocimientos de estos profesionales. De hecho, el informador adquiere ciertos hábitos informáticos y diversos matices documentales, que enriquecen, sin difuminar, su perfil.
Paralelamente, las habilidades profesionales han de acompañarse de unos códigos ético, puesto que los que diferencia al periodista de un hacedor de contenidos es su compromiso social, compromiso que ha de revalidarse a partir del sentido que dé a su tarea cotidiana.
El periodista digital, como cualquier informador, ha de fundamentar su trabajo en los valores éticos, vocacionales y personalistas que sostienen su trabajo diario, más allá de sus conocimientos y sus habilidades y destrezas. La complejidad del nuevo medio digital, en donde las fuentes son numerosísimas y resulta complicado reconocer su autoridad, su validez y credibilidad; donde los usuarios pueden lanzar sus propios mensajes y quitan al periodista la exclusividad de la transmisión de información; en donde las comunicaciones tienen alcance global y se establecen entre ciudadanos de diferentes lugares, con distintas regulaciones jurídicas, demanda la rápida incorporación de un código ético que fundamente el sentido final del trabajo periodístico. Esta necesidad es apreciada por Josep María Casasús, quien no duda en determinar que “lo único que puede identificar a los periodistas con respecto a otros informantes que actúan en la red es el compromiso ético solidario y progresista con la realidad y con la voluntad de obtener la descripción más fiel posible de la verdad por la vía del más amplio consenso de percepciones” (Casasús, 2001: 51).
El compromiso ético del periodismo digital debe emanar de los principios básicos que rigen la profesión, si bien han de adaptarse al contexto de sobrecarga informativa actual. Para Casasús, dichas obligaciones son, entre otras, la selección responsable de información cada vez más abundante que transita por la red, o la confirmación de la veracidad de los contenidos digitales (ibid.: 52).
En suma, el profesional digital tendrá que adquirir unas destrezas profesionales nuevas y aferrarse a los principios éticos que rigen la profesión periodística, buscando en su sentido vocacional, personalista y ético las bases sobre las que apoyar un ejercicio vocacional, personalista y ético las bases sobre las que apoyar un ejercicio profesional caracterizado por el diluvio de información caótica, la concentración de medios y el desconcierto de los usuarios, que le reclaman al periodismo digital la promoción de un periodismo más completo y comprensible, y al periodista, un nuevo compromiso profesional y un refuerzo de su sentido ético.
"Los blog han muerto"
Luis Rull, el gurú y fundador del Evento Blog España (EBE), considerado uno de los más importantes encuentros sobre blogs y redes participativas de este país y Europa, ha dicho en una de las sesiones que "en cierto sentido, los blog han muerto". Justifica su afirmación en que "ahora es una herramienta más, por lo tanto sólo hay que preocuparse por darle buenos contenidos". El blogger también afirma que "es imposible que la blogósfera pueda cumplir la funcíon de los mass media" aunque precisa que existen informaciones que se publican en prensa días después de que se saben en toda la red. Una de sus preocupaciones es que, en general, los nativos digitales sólo chatean y ven películas en la red.Contenido de los blogs
Los blogueros hispanos escriben principalmente de sus amores y desdichas para ser leídos por los millones de internautas a nivel mundial. En segundo plano, se deducan a las noticias de actualidad y temas culturales. Un informe de Bitácoras.com realizó un perfil del bloguero hispano. Este detallaba que la mayoría eran hombres, entre los 25 y 34 años, que posteaban durante la semana, sobretodo los martes, miércoles y jueves, y podían quedarse 'enchufados' frente a la pantalla hasta pasada la medianoche. Los más entusiastas son los españoles. Los peruanos no representamos ni el 5%.Internet, candidato al Nobel de la Paz
Así como lo lee. La red de redes figura entre los 237 aspirantes que compiten a una distinción que normalmente ha recaído en presidentes, diplomaticos, luchadores sociales y entidades internacionales que velan por los derechos humanos. "El internet acerca a las personas, genera debate y favorece al entendimiento", argumenta la revista italiana Wired, principal promotora de esta inusual candidatuta. Los detractores, por su lado, alegan que el ciberespacio es sólo un reflejo virtual del mundo y, como tal, tiene cosas buenas y malas. Lo cierto es que después de que Barak Obama fuera elegido Premio Nobel de la Paz el año pasado (mientras el ejército estadounidense permanece en tierras irakíes) se puede esperar cualquier disparate del Comité Noruego Nobel, entidad encargada de dar el veredicto.
Bloggers ad honorem

El diario español "El País" informó que el 95% de los bloggers no obtiene una remuneración económica por sbir información a sus páginas y que el reducido grupo de afortunados que si gozan de este privilegio no reciben más de un euro por post. Estas cifras llaman la atención si consideramos que se trata de significativos actores del periodismo digital, que buen número de ellos han desarrollado una labor encomiable (ya sea por la constante actualización de sus sites, así como por los destapes políticos que han protagonizado) y que representan la independencia de la prensa por excelencia, aunque a muchos no les caiga e gracia.
Informacion y Redes sociales

Twitteros prefieren el entretenimiento
Un estudio de la empresa de analistas Experian Hitwise arrojó que, así como sucede con el facebook, la red de microblogging Twitter es utilizada principalmente para asuntos que poco tienen que ver con el intercambio de informacion. Sgun el informe, el 30% de los usuarios ingresan a su cuenta para entretenerse, mientras que un 29% lo hace para afianzar las relaciones amicales con sus contactos. Por otro lado solo un 4% de twitteros usan la famosa red social del pajarito azul para buscar noticias, mientras que el 3% lo hace para fines comerciales.
Chavez interviene el internet en Venezuela
Primero fue la prensa y ahora la web. El gobierno venezolano creó una comisión especial que tendrá como misión investigar y sancionar a los administradores de portales web que "incumplan" el artículo 108 de la Carta Magna, que estipula que los medios de comunicación deben contribuir a la formación del ciudadano y a la paz pública. De prosperar esa actitud represiva, Venezuela se sumaría a la lista de países que atentan contra la libertad de expresion en la web, como Arabia Saudita, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Irán, Vietnam, entre otros. ¿Quién vendrá después?
Reconocimiento al periodismo digital
lunes, 17 de mayo de 2010
Definición y sentido de los cambios tecnológicos
Es conveniente detenernos en algunos conceptos que son cada vez más de dominio común, con la finalidad de profundizar en su sentido, sus efectos y su trascendencia en la educación, que es el tema que nos interesa.
1.La digitalización
La digitalización tiene muchas ventajas y posibilidades, y estas se hallan vinculadas a la posibilidad de datos y corrección de errores, básicos en el suministro de la información. A esto hay que sumarle que la digitalización permite contar, al mismo tiempo, con el texto y la imagen.
Estamos ante una tecnología de integración, lo cual implica el modo cómo la digitalización acelera los procesos y adquiere velocidad. Cabe recordar que a lo largo de la historia se ha observado que la mayor parte de las tecnologías son de sustitución. Es el caso, por ejemplo, del automóvil que reemplazó a la diligencia, el fax al télex y al correo. Son técnicas que se suceden unas a otras en el tiempo. El caso de las tecnologías de integración es diferente, porque son producto más bien de la convergencia, y lejos de producir un paso más en la evolución del sistema, modifican sustancialmente el conjunto de éste.
Si comparamos el tiempo de la evolución biológica con el del desarrollo técnico, mientras el primero ha durado millones de años, el segundo solo un puñado de siglos. El desarrollo de la inteligencia del hombre que se orienta a develar los misterios de la vida, de las leyes de la naturaleza y de la sociedad, aceleraron significativamente el proceso de comprensión. La tecnología digital permite una mayor velocidad en el procesamiento de la información, como también nos introduce en el mundo de la realidad virtual. La definición de lo virtual es compleja y hasta controvertida, pero hay quienes consideran que estamos frente a una simulación informática del espacio tridimensional, más aún, que podría conducir a confundir el sentido de la realidad. La digitalización permite integrar el mundo de la imaginación con lo real, eliminando entre ambos las distancias físicas, y aun las temporales, ya que transporta la información a la velocidad de la luz.
En la era de la digitalización, la informática y las computadoras, como ya ha sido señalado, la relación que el público establece con sus productos es de carácter individual. Las maquinas trabajan sobre un modelo individual y no con el individuo como parte de un grupo, que tiene preferencias en el consumo por razones familiares, de sexo, de edad o de segmentos. Esto contribuye a la anulación de las limitaciones geográficas, porque no hay necesidad de estar en un sitio en particular, y es posible cambiar el sentido de la ubicación espacial y de trabajo. Expresión de esto es el correo electrónico, un medio asincrónico que, como otros, propicia tipos de comunicación que no tienen que producirse en tiempo real (Negroponte, 1995).
Pa Nocholas Negroponte, optimista y fascinado frente a todos estos fenómenos que estamos experimentando, la digitalización generará diversos problemas como la falta de privacidad, y el robo de datos. Transformará radicalmente el trabajo, creará un lugar de trabajo digital y abundará la desocupación.
Considera, sin embargo, que la era digital no se detendrá, y que tiene cuatro características que permitirán su triunfo: la descentralización, la globalización, la armonización y la motivación.
Es un hecho que asistimos al fin de las sociedades centralizadas. Para los defensores acérrimos de la digitalización, como Negroponte, hay una nueva generación que emerge el paisaje digital, libre de prejuicios, y de las limitaciones de la proximidad geográfica como base para la amistad, la solidaridad, el juego y la política del buen vecino. “La tecnología digital podrá ser la fuerza natural que impulse a los hombres hacia una mayor armonía mundial”. Asimismo, añade, ésta afianza nuevos tiempos de colaboración, de lenguajes comunes que permiten comprenderse más allá de las fronteras, permite ver las cosas desde perspectivas diferentes. Esta visión indudablemente optimista, pero compartida por muchos otros, se ocupa del tema olvidándose los graves problemas que las sociedades arrastran y a los cuales no se ofrecen soluciones, como también ignora los efectos de diferenciación que el acceso a la tecnología propicia, y que necesariamente ponen en cuestión este mundo soñado, integrado, y esta supuesta armonía mundial.
2.El hipertexto
Una de las características que aparece como propia a las nuevas tecnologías de información es la independencia del individuo frente a los lugares, o dicho de otro modo, la desaparición de los límites geográficos. Se puede comparar a la desterritorilización con el hipertexto, en el cual se borran los límites de la pagina impresa. Se trata del transito a una estructura no secuencial, que abre más de un camino, y que permite que sea el lector quien elija y se mueva frente a una pantalla interactiva.
Definido en otros términos, el hipertexto constituye un conjunto de bloques de texto que se conectan mediante nexos que marcan el itinerario posible para el usuario. George Landow precisa que no es necesario realizar la distinción entre hipertexto e hipermedia (texto que incluye la información visual, sonora, animación y otras). “Con el hipertexto me referiré a un medio informático que relaciona información tanto verbal como no verbal”.
A medida que el lector se mueve por una red de textos, desplaza constantemente el centro, y por lo tanto el enfoque o principio organizador de su investigación y experiencia. En otras palabras, el hipertexto proporciona un sistema que puede centrarse una y otra vez y cuyo centro de atención provisional depende del lector, que se convierte así en un verdadero lector activo, en un sentido nuevo de la palabra. Una de las características fundamentales del hipertexto es estar compuesto de cuerpos de texto conectados, aunque sin eje primario de organización. En otras palabras, el metatexto o conjunto de documentos, el ente que se conoce como libro, obra o texto en el campo de la imprenta, carece de centro. El hipertexto se experimenta como un sistema que se puede descentrar y recentrar hasta el infinito, en parte porque transforma cualquier documento que tenga más de un nexo en un centro pasajero, en un directorio con el que orientarse y decidir a donde ir a continuación.
Para Alejandro Piscitelli, el hipertexto esta asociado a una grave crisis de paradigmas, incluso a una esclerosis del pensamiento social dominante, por la ruptura de la secuencialidad como la forma privilegiada de contar el mundo (Piscitelli, 1995). No es un asunto solamente técnico, sino de caracteres cultural porque el hipertexto reubica los saberes y el lugar de los productores y los consumidores. Desde la oralidad, nuestra experiencia cognitiva tiene una forma secuencial que marca las formas de narrar y de contar. La educación, y sobre todo su institucionalización a través de la escuela, conforman un tipo de saber como suma de aspectos, unos separados de los otros, y con escasa relación entre ellos. El hipertexto es la ruptura de este modelo, porque las relaciones y vínculos entre los sentidos pasan a manos de los lectores o usuarios y porque el significado se convierte en el producto de una construcción social.
Hay de por medio una nueva actitud, en la cual el sujeto participa de la elaboración del sentido, transitado por muchos caminos. El conocimiento es un producto no solamente de quienes programan o son los autores, sino fundamentalmente de quienes hacen uso de él y lo aplican. Volviendo al planteamiento de la crisis de paradigmas, lo esencial es que el hipertexto consagra una visión que no muestra solamente un camino, una interpretación, un modo de acceder a la información; expresa de mejor manera el carácter mismo de la vida social, que de por si es el producto de muchos elementos, experiencias, todas ellas variadas y contradictorias.
No dejan de suscitarse muchas críticas al hipertexto. Ha quienes sostienen que se pierde tiempo, que el enlace tecnológico no permite discernir sobre los argumentos o razones explicativas más importantes o menos importantes, y que además requiere el manejo de muchas competencias, así como de recursos económicos e intelectuales. Sin embargo, lo más mas interesante de este concepto es que nos acerca, como ya ha sido dicho, a un sujeto con mayores recursos para incursionar en la búsqueda de información, a la constatación de una pluralidad de interpretaciones, de modos de ingreso al saber, y de respuestas posibles, y por lo tanto a una revaloración del sujeto autónomo. Todo ello demanda necesariamente una educación de calidad, que le permita a los educandos adquirir las competencias adecuadas para emprender las búsquedas necesarias y obtener las mejores respuestas.
3.La realidad virtual
Este término actualmente fascina a algunos, atemoriza a otros y preocupa a los estudiosos de la comunicación y la cultura, fundamentalmente porque se insiste en que no se trata de una moda pasajera, sino de una nueva forma de acceder a lo real. Estaríamos así ante un cambio cultural, ante el desarrollo de nuevas formas perceptivas, que permiten captar y acercarse a otros espacios, situaciones y pensamientos.
Hay una muy importante diferencia que vale la pena mencionar, y que enlaza este concepto con nuestra reflexión sobre la imagen. Si bien antes nos vinculábamos y girábamos alrededor de las imágenes- en el caso de los medios audiovisuales-, ahora, con lo virtual, vamos a girar dentro de ellas. Ya no solamente las miramos y recorremos con los ojos, ahora es posible penetrarlas, mezclarnos con ellas y ser arrastrados por su fuerza y su propia lógica. Pero las imágenes virtuales son más que imágenes, nos transportan a los mundos a las cuales éstas pertenecen (Quéau, 1995).
Un mundo virtual es una base de datos gráficos interactivos, explorable y visualizable en tiempo real en forma de imágenes tridimensionales de síntesis capaces de provocar una sensación de inmersión en la imagen. En sus formas más complejas, el entorno virtual es un verdadero “espacio de síntesis”, en el que uno tiene la sensación de moverse “físicamente”. Esta sensación de “movimiento físico” puede conseguirse de diferentes formas, la más frecuente consiste en la combinación de dos estímulos sensoriales, uno basado en una visión estereoscópica total y el otro en una sensación de correlación muscular, llamada “propioceptiva”, entre los movimientos reales del cuerpo y las modificaciones aparentes del espacio artificial en que se está “inmerso”.
El concepto popular sobre la computadora fue que ésta tenía la capacidad de proyectar y ampliar o mejorar el intelecto de las personas. Algo así como un amplificador de sus capacidades. Sin embargo, esta impresión empieza a cambiar cuando se piensa que es posible ampliar la presencia física del individuo, tanto porque es factible en tiempo real conversar y ver a personas a miles de kilómetros de distancia, tomar decisiones compartidas, realizar encuentros con otros, como penetrar en otros lugares a través de la realidad virtual.
Hoy el asunto de la realidad virtual está aún en sus inicios, aunque ésta será una tecnología que ocupará un lugar muy importante ya entrado el siglo XXI. Es conveniente diferenciar la realidad virtual de la informática ubicua, mencionada anteriormente. La informática ubicua, que está en todas partes y en cualquier lugar, le da fuerza y existencia al mundo, magnifica sus posibilidades, a la inversa, recrea mundos imaginarios, que no tienen que ver con la existencia inmediata. Esta última intenta crear un mundo dentro de la memoria del ordenador, utilizando gafas especiales y joysticks para estimular el desplazamiento por el espacio y el tiempo. Pero la informática ubicua y la realidad virtual se complementan. Mientras el ordenador invisible (la informática ubicua) reforzará infinitamente el mundo que existe, poniendo inteligencia en los objetos inanimados que nos rodean, la realidad virtual en cambio, nos pone dentro del ordenador. Es un poderoso instrumento científico además de un material de gran formación una fuente de entrenamiento (Kaku, 1998).
El gran debate que está detrás del tema de lo virtual, es el de la realidad y su sentido, y si cambia o no nuestra idea de la relación con lo real. Más aún, lo virtual permitirá un tipo de experiencia con lo real diferente. A pesar de que estas vivencias son provocadas por una serie de elementos artificiales, pueden pasar a formar parte de nuestras experiencias sensoriales. No son sólo ilusiones, por sus características nos permiten ingresar en determinadas realidades, explorarlas, incluso tocarlas. Nuestro cuerpo cumple una relación directa y activa, porque no solamente recibe inmóvil y pasivamente, como en el caso de otras tecnologías, sino que participa, se mueve e interviene. Las técnicas virtuales nos permiten transportarnos a múltiples lugares o situaciones simuladas y experimentar dentro de ellas, es decir, desplazarnos a un mundo simulado. Hay claramente una correlación entre movimientos del cuerpo e impresiones visuales. Es decir, no se trata solamente de evitar la distancia y acercarse, de dejar atrás la contemplación, sino de introducirse en los detalles, en las particularidades y, sobre todo, de adoptar distintos puntos de vista o lugares, o roles como el del cirujano, del futbolista, de un misil, etc. (Quéau, 1995).
Más aun, nos remite a un tema sumamente importante, y es el del nivel de la representación. Vale decir que mientras ciertos medios de comunicación transmiten señales analógicas, es decir análogas al fenómeno representado, como es el caso, por ejemplo, de la televisión, otras, como las virtuales, no tienen nada que ver con este tipo de representación analógica. Primero, porque las imágenes a las que se accede son digitales, producto de modelos lógico-matemáticos, y porque ya no estamos frente a representaciones, sino a simulaciones, simulaciones numéricas, simbólicas, creadas por el hombre. La interrogante es ¿qué clase de verdad pueden darnos a conocer o a comprender las representaciones digitales? (Quéau, 1995).
Es por eso que en el debate y la reflexión sobre la realidad virtual hay de por medio cuestiones filosóficas y estéticas. Cabe añadir que la imagen que representa la realidad, la imagen analógica, es fría, está constituida por modelos, por representaciones. La imagen virtual es diferente, puede llegar a permitir sentir, a constituirse en sustancia porque se produce una percepción física de las cosas. Este es un tema abierto y aún ciertamente especulativo.
4.La simulación
La simulación implica desarrollar acciones de “suplencia”, que permiten que lo ocurrido corresponda con esto. Es decir, recrear lo más fielmente posible una situación o lugar, amplificando la sensación de estar allí, ofreciendo imágenes con una cantidad de información, y con una gran definición de color y sonido. Este tipo de simulación puede darse cuando aquello que se está simulando se conoce, es decir, cuando el usuario conoce el referente. Pero aun cuando el usuario no lo reconozca también es posible, porque se puede hacer uso del extenso saber social difundido. Incluso, cuando no existe referente existencial o abstracto, es posible que la simulación se orienta hacia el futuro. A esto contribuyen el cine y la televisión.
Jesús Martin Barbero define la simulación como un juego de ausencias, que es posible porque la técnica permite realizar operaciones que dan lugar a un artificio, “esto es, capaz de inventar un mundo que en lugar de dejarse representar se da en la mediación que desde la técnica lo transforma en virtual”. Cabe señalar que la tecnología nos conecta con lo global, se convierte en un vínculo, que desconoce las herencias culturales, pero que reafirma el entorno tecnológico en que habitamos.
Es importante volver sobre la evolución de las computadoras. Durante largo tiempo éstas fueron concebidas y utilizadas como recursos, como herramientas, como instrumentos cada vez más potentes y poderosos. Permitían calcular más rápidamente, procesar información, ordenarla; eran una extensión de la inteligencia humana, y la potenciaban. A esta etapa en la cual la relación con la maquina era evidentemente exterior y mucho menos comprometida con las necesidades personales de los individuos, le sucede otra en la cual las computadoras despiertan el interés personal, atienden necesidades individuales, y son utilizadas para simular, navegar e interactuar. En ese sentido se han producido muchas transformaciones. Mientras hace 15 años el usuario de la computadora le daba órdenes a las máquinas para realizar ciertas funciones, hoy en día se manipulan escritorios simulados.
La simulación crea la posibilidad de probar, experimentar, ensayar y confrontar. Implica necesariamente una actividad participativa del usuario, lo cual podría contribuir al aprendizaje.
5.La interactividad
Nos encontramos frente a nuevas relaciones y nuevos conceptos que aparecen como producto de la presencia de la tecnología. Así, el tema de la interactividad cuestiona la naturaleza “silenciosa” y pasiva de la relación con la televisión y otros medios audiovisuales. La opción de la interactividad, la autoconstrucción de metas y la capacidad para alcanzarlas en la virtualidad de la pantalla, puede generar actitudes de autosuficiencia con consecuencias no previstas, tratándose de sujetos en formación.
Se ha iniciado el transito de la centralización a la autonominación y la interactividad, aunque hay aún un largo camino que recorrer. Alejandro Piscitelli considera que es necesario investigar “cuál es la estructura, los contenidos, el espacio de creación y las bondades reales que encerraría ese mundo interactivo, y qué relación guarda con el cacareado universo de los multimedios”. Afirma el autor que existen escalas crecientes de interactividad que van desde ver y leer en un extremo, interrogar, jugar y explorar en el medio, que termina en construir y componer por el otro.
Las redes ofrecen una posibilidad de interactuar porque conectan y establecen diálogos diversos, absolutamente informales, que no están sometidos a control alguno y sin límites territoriales. Las limitaciones para alcanzar estos beneficios son de tipo económico, social o lingüístico, y tienen que ver con los recursos y el manejo de competencias para acceder a éstas.
6.Internet
Uno de los cambios más profundos que se está produciendo es el de las redes telemáticas. En este nuevo sistema de interrelación a distancia, la red internet es hoy en día la expresión más importante, teniendo su base en representaciones que circulan a través de las pantallas de los ordenadores. Estas redes permiten transferir de manera cuasi instantánea sonidos, textos, imágenes y base de datos, de un punto del planeta a cualquier otro, y desde un hogar a otro. Se trata de una estructura horizontal e interactiva, que además conserva memoria de todo lo que ha sido transferido.
Internet no esta basada en una estructuración territorial, aunque también incluye un sistema de conexión entre las redes locales y nacionales (…) Numerosas redes incluidas en Internet han sido diseñadas en función de criterios profesionales, o simplemente en función de servicios que pueden resultar de interés para cualquiera de sus usuarios, independientemente de su ubicación geográfica.
El 21 de noviembre de 1964 no había profetas ni sabios que invocasen la sabiduría de la era de la información cuando media docena de científicos reunidos en Boelter Hall, sede del Departamento de Ciencia Informática de la UCLA, decidieron conectar su ordenador con el ordenador del Instituto de Investigación de Standford, cerca de Palo Alto. Arpanet conectó inicialmente sólo cuatro lugares. En 1971 sólo había dos docenas de lugares, en el 74 había crecido hasta 62, en el 81 superaba los 200. Hoy en día, Internet crece al colosal ritmo del 20 por 100 trimestral y se duplica cada año, desde 1988.
La cantidad de información y la velocidad con la cual ésta es almacenada aumenta vertiginosamente. En 1996 se podía acceder a unos 70 millones de páginas en internet. Afirma Michio Kaku que en el año 2020 internet accederá a la suma total de la experiencia humana en este planeta, al conocimiento y la sabiduría colectivos de los últimos 5 mil años de historia registrada.
Hay autores que comparan la repercusión de internet con la que tuvo el tipo móvil de Gutemberg en el decenio de 1450. Si recordamos, antes de la invención de la imprenta por Gutemberg sólo había unos 30 mil libros en toda Europa. Poco tiempo después, en el año 1500, Europa había sido inundad con más de 9 millones de libros, que crearon las condiciones, sembraron la curiosidad y prepararon las condiciones para los movimientos intelectuales que estimularon el fermento intelectual que tuvo listo el terreno para el Renacimiento. Internet representa una serie de posibilidades para la educación, que no podemos dejar de mencionar. El conocimiento enclaustrado o presente sólo en bibliotecas y libros circula de otra manera y es ofrecido a todos aquellos que pueden tener condiciones técnicas mínimas de acceso a la red. Se estimulan los contactos, encuentros, el trabajo en equipo, las nuevas formas de organización del trabajo. Actualmente, en torno a las redes de internet se vinculan 100 millones de usuarios, y su capacidad autónoma de crecimiento es evidente y de enormes proyecciones. Sin embargo, en el acceso a internet se presentan una serie de dificultades de transito, que tienen que ver con los cuellos de botella de los anchos de banda, con la necesidad de mejores interfaces y la creación de agentes y filtros personalizados.
A pesar de todos los beneficios antes señalados no es posible dejar de mencionar que si bien internet es una red abierta, no es una cooperativa. Ya Bill Gates en su libro Camino al futuro, escrito el año 1995, sostiene que así como Microsoft ha sido líder en la era de la PC, no necesariamente lo será en la era de las redes y que está abierto el terreno para ver quienes dotarán la infraestructura técnica, el hardware y el software de las autopistas de la información.
Windows se ha convertido prácticamente es un idioma. Personas de diferentes lugares, culturas y lenguas de todas partes del mundo emplean la misma interfaz, siendo Windows el producto de una victoria comercial en la dura punga por la competencia. Más allá de este hecho, lo que esta sucediendo en la red es un cambio de poder de los estados a los negocios, y ahí internet juega un papel fundamental. Hay que anotar, para finalizar, que internet se encuentra en sus inicios. No es igual al cina, que supuso una experiencia con la imagen, a través de la ficción narrativa, en la sala oscura; ni tampoco a la televisión, que sedujo al público y desarrolló formas de identificación y de emotividad. Sus posibilidades comerciales, económicas, de contacto y de acceso al conocimiento son indudables, pero de sus efectos culturales seremos testigos en los próximos años.
1.La digitalización
La digitalización tiene muchas ventajas y posibilidades, y estas se hallan vinculadas a la posibilidad de datos y corrección de errores, básicos en el suministro de la información. A esto hay que sumarle que la digitalización permite contar, al mismo tiempo, con el texto y la imagen.
Estamos ante una tecnología de integración, lo cual implica el modo cómo la digitalización acelera los procesos y adquiere velocidad. Cabe recordar que a lo largo de la historia se ha observado que la mayor parte de las tecnologías son de sustitución. Es el caso, por ejemplo, del automóvil que reemplazó a la diligencia, el fax al télex y al correo. Son técnicas que se suceden unas a otras en el tiempo. El caso de las tecnologías de integración es diferente, porque son producto más bien de la convergencia, y lejos de producir un paso más en la evolución del sistema, modifican sustancialmente el conjunto de éste.
Si comparamos el tiempo de la evolución biológica con el del desarrollo técnico, mientras el primero ha durado millones de años, el segundo solo un puñado de siglos. El desarrollo de la inteligencia del hombre que se orienta a develar los misterios de la vida, de las leyes de la naturaleza y de la sociedad, aceleraron significativamente el proceso de comprensión. La tecnología digital permite una mayor velocidad en el procesamiento de la información, como también nos introduce en el mundo de la realidad virtual. La definición de lo virtual es compleja y hasta controvertida, pero hay quienes consideran que estamos frente a una simulación informática del espacio tridimensional, más aún, que podría conducir a confundir el sentido de la realidad. La digitalización permite integrar el mundo de la imaginación con lo real, eliminando entre ambos las distancias físicas, y aun las temporales, ya que transporta la información a la velocidad de la luz.
En la era de la digitalización, la informática y las computadoras, como ya ha sido señalado, la relación que el público establece con sus productos es de carácter individual. Las maquinas trabajan sobre un modelo individual y no con el individuo como parte de un grupo, que tiene preferencias en el consumo por razones familiares, de sexo, de edad o de segmentos. Esto contribuye a la anulación de las limitaciones geográficas, porque no hay necesidad de estar en un sitio en particular, y es posible cambiar el sentido de la ubicación espacial y de trabajo. Expresión de esto es el correo electrónico, un medio asincrónico que, como otros, propicia tipos de comunicación que no tienen que producirse en tiempo real (Negroponte, 1995).
Pa Nocholas Negroponte, optimista y fascinado frente a todos estos fenómenos que estamos experimentando, la digitalización generará diversos problemas como la falta de privacidad, y el robo de datos. Transformará radicalmente el trabajo, creará un lugar de trabajo digital y abundará la desocupación.
Considera, sin embargo, que la era digital no se detendrá, y que tiene cuatro características que permitirán su triunfo: la descentralización, la globalización, la armonización y la motivación.
Es un hecho que asistimos al fin de las sociedades centralizadas. Para los defensores acérrimos de la digitalización, como Negroponte, hay una nueva generación que emerge el paisaje digital, libre de prejuicios, y de las limitaciones de la proximidad geográfica como base para la amistad, la solidaridad, el juego y la política del buen vecino. “La tecnología digital podrá ser la fuerza natural que impulse a los hombres hacia una mayor armonía mundial”. Asimismo, añade, ésta afianza nuevos tiempos de colaboración, de lenguajes comunes que permiten comprenderse más allá de las fronteras, permite ver las cosas desde perspectivas diferentes. Esta visión indudablemente optimista, pero compartida por muchos otros, se ocupa del tema olvidándose los graves problemas que las sociedades arrastran y a los cuales no se ofrecen soluciones, como también ignora los efectos de diferenciación que el acceso a la tecnología propicia, y que necesariamente ponen en cuestión este mundo soñado, integrado, y esta supuesta armonía mundial.
2.El hipertexto
Una de las características que aparece como propia a las nuevas tecnologías de información es la independencia del individuo frente a los lugares, o dicho de otro modo, la desaparición de los límites geográficos. Se puede comparar a la desterritorilización con el hipertexto, en el cual se borran los límites de la pagina impresa. Se trata del transito a una estructura no secuencial, que abre más de un camino, y que permite que sea el lector quien elija y se mueva frente a una pantalla interactiva.
Definido en otros términos, el hipertexto constituye un conjunto de bloques de texto que se conectan mediante nexos que marcan el itinerario posible para el usuario. George Landow precisa que no es necesario realizar la distinción entre hipertexto e hipermedia (texto que incluye la información visual, sonora, animación y otras). “Con el hipertexto me referiré a un medio informático que relaciona información tanto verbal como no verbal”.
A medida que el lector se mueve por una red de textos, desplaza constantemente el centro, y por lo tanto el enfoque o principio organizador de su investigación y experiencia. En otras palabras, el hipertexto proporciona un sistema que puede centrarse una y otra vez y cuyo centro de atención provisional depende del lector, que se convierte así en un verdadero lector activo, en un sentido nuevo de la palabra. Una de las características fundamentales del hipertexto es estar compuesto de cuerpos de texto conectados, aunque sin eje primario de organización. En otras palabras, el metatexto o conjunto de documentos, el ente que se conoce como libro, obra o texto en el campo de la imprenta, carece de centro. El hipertexto se experimenta como un sistema que se puede descentrar y recentrar hasta el infinito, en parte porque transforma cualquier documento que tenga más de un nexo en un centro pasajero, en un directorio con el que orientarse y decidir a donde ir a continuación.
Para Alejandro Piscitelli, el hipertexto esta asociado a una grave crisis de paradigmas, incluso a una esclerosis del pensamiento social dominante, por la ruptura de la secuencialidad como la forma privilegiada de contar el mundo (Piscitelli, 1995). No es un asunto solamente técnico, sino de caracteres cultural porque el hipertexto reubica los saberes y el lugar de los productores y los consumidores. Desde la oralidad, nuestra experiencia cognitiva tiene una forma secuencial que marca las formas de narrar y de contar. La educación, y sobre todo su institucionalización a través de la escuela, conforman un tipo de saber como suma de aspectos, unos separados de los otros, y con escasa relación entre ellos. El hipertexto es la ruptura de este modelo, porque las relaciones y vínculos entre los sentidos pasan a manos de los lectores o usuarios y porque el significado se convierte en el producto de una construcción social.
Hay de por medio una nueva actitud, en la cual el sujeto participa de la elaboración del sentido, transitado por muchos caminos. El conocimiento es un producto no solamente de quienes programan o son los autores, sino fundamentalmente de quienes hacen uso de él y lo aplican. Volviendo al planteamiento de la crisis de paradigmas, lo esencial es que el hipertexto consagra una visión que no muestra solamente un camino, una interpretación, un modo de acceder a la información; expresa de mejor manera el carácter mismo de la vida social, que de por si es el producto de muchos elementos, experiencias, todas ellas variadas y contradictorias.
No dejan de suscitarse muchas críticas al hipertexto. Ha quienes sostienen que se pierde tiempo, que el enlace tecnológico no permite discernir sobre los argumentos o razones explicativas más importantes o menos importantes, y que además requiere el manejo de muchas competencias, así como de recursos económicos e intelectuales. Sin embargo, lo más mas interesante de este concepto es que nos acerca, como ya ha sido dicho, a un sujeto con mayores recursos para incursionar en la búsqueda de información, a la constatación de una pluralidad de interpretaciones, de modos de ingreso al saber, y de respuestas posibles, y por lo tanto a una revaloración del sujeto autónomo. Todo ello demanda necesariamente una educación de calidad, que le permita a los educandos adquirir las competencias adecuadas para emprender las búsquedas necesarias y obtener las mejores respuestas.
3.La realidad virtual
Este término actualmente fascina a algunos, atemoriza a otros y preocupa a los estudiosos de la comunicación y la cultura, fundamentalmente porque se insiste en que no se trata de una moda pasajera, sino de una nueva forma de acceder a lo real. Estaríamos así ante un cambio cultural, ante el desarrollo de nuevas formas perceptivas, que permiten captar y acercarse a otros espacios, situaciones y pensamientos.
Hay una muy importante diferencia que vale la pena mencionar, y que enlaza este concepto con nuestra reflexión sobre la imagen. Si bien antes nos vinculábamos y girábamos alrededor de las imágenes- en el caso de los medios audiovisuales-, ahora, con lo virtual, vamos a girar dentro de ellas. Ya no solamente las miramos y recorremos con los ojos, ahora es posible penetrarlas, mezclarnos con ellas y ser arrastrados por su fuerza y su propia lógica. Pero las imágenes virtuales son más que imágenes, nos transportan a los mundos a las cuales éstas pertenecen (Quéau, 1995).
Un mundo virtual es una base de datos gráficos interactivos, explorable y visualizable en tiempo real en forma de imágenes tridimensionales de síntesis capaces de provocar una sensación de inmersión en la imagen. En sus formas más complejas, el entorno virtual es un verdadero “espacio de síntesis”, en el que uno tiene la sensación de moverse “físicamente”. Esta sensación de “movimiento físico” puede conseguirse de diferentes formas, la más frecuente consiste en la combinación de dos estímulos sensoriales, uno basado en una visión estereoscópica total y el otro en una sensación de correlación muscular, llamada “propioceptiva”, entre los movimientos reales del cuerpo y las modificaciones aparentes del espacio artificial en que se está “inmerso”.
El concepto popular sobre la computadora fue que ésta tenía la capacidad de proyectar y ampliar o mejorar el intelecto de las personas. Algo así como un amplificador de sus capacidades. Sin embargo, esta impresión empieza a cambiar cuando se piensa que es posible ampliar la presencia física del individuo, tanto porque es factible en tiempo real conversar y ver a personas a miles de kilómetros de distancia, tomar decisiones compartidas, realizar encuentros con otros, como penetrar en otros lugares a través de la realidad virtual.
Hoy el asunto de la realidad virtual está aún en sus inicios, aunque ésta será una tecnología que ocupará un lugar muy importante ya entrado el siglo XXI. Es conveniente diferenciar la realidad virtual de la informática ubicua, mencionada anteriormente. La informática ubicua, que está en todas partes y en cualquier lugar, le da fuerza y existencia al mundo, magnifica sus posibilidades, a la inversa, recrea mundos imaginarios, que no tienen que ver con la existencia inmediata. Esta última intenta crear un mundo dentro de la memoria del ordenador, utilizando gafas especiales y joysticks para estimular el desplazamiento por el espacio y el tiempo. Pero la informática ubicua y la realidad virtual se complementan. Mientras el ordenador invisible (la informática ubicua) reforzará infinitamente el mundo que existe, poniendo inteligencia en los objetos inanimados que nos rodean, la realidad virtual en cambio, nos pone dentro del ordenador. Es un poderoso instrumento científico además de un material de gran formación una fuente de entrenamiento (Kaku, 1998).
El gran debate que está detrás del tema de lo virtual, es el de la realidad y su sentido, y si cambia o no nuestra idea de la relación con lo real. Más aún, lo virtual permitirá un tipo de experiencia con lo real diferente. A pesar de que estas vivencias son provocadas por una serie de elementos artificiales, pueden pasar a formar parte de nuestras experiencias sensoriales. No son sólo ilusiones, por sus características nos permiten ingresar en determinadas realidades, explorarlas, incluso tocarlas. Nuestro cuerpo cumple una relación directa y activa, porque no solamente recibe inmóvil y pasivamente, como en el caso de otras tecnologías, sino que participa, se mueve e interviene. Las técnicas virtuales nos permiten transportarnos a múltiples lugares o situaciones simuladas y experimentar dentro de ellas, es decir, desplazarnos a un mundo simulado. Hay claramente una correlación entre movimientos del cuerpo e impresiones visuales. Es decir, no se trata solamente de evitar la distancia y acercarse, de dejar atrás la contemplación, sino de introducirse en los detalles, en las particularidades y, sobre todo, de adoptar distintos puntos de vista o lugares, o roles como el del cirujano, del futbolista, de un misil, etc. (Quéau, 1995).
Más aun, nos remite a un tema sumamente importante, y es el del nivel de la representación. Vale decir que mientras ciertos medios de comunicación transmiten señales analógicas, es decir análogas al fenómeno representado, como es el caso, por ejemplo, de la televisión, otras, como las virtuales, no tienen nada que ver con este tipo de representación analógica. Primero, porque las imágenes a las que se accede son digitales, producto de modelos lógico-matemáticos, y porque ya no estamos frente a representaciones, sino a simulaciones, simulaciones numéricas, simbólicas, creadas por el hombre. La interrogante es ¿qué clase de verdad pueden darnos a conocer o a comprender las representaciones digitales? (Quéau, 1995).
Es por eso que en el debate y la reflexión sobre la realidad virtual hay de por medio cuestiones filosóficas y estéticas. Cabe añadir que la imagen que representa la realidad, la imagen analógica, es fría, está constituida por modelos, por representaciones. La imagen virtual es diferente, puede llegar a permitir sentir, a constituirse en sustancia porque se produce una percepción física de las cosas. Este es un tema abierto y aún ciertamente especulativo.
4.La simulación
La simulación implica desarrollar acciones de “suplencia”, que permiten que lo ocurrido corresponda con esto. Es decir, recrear lo más fielmente posible una situación o lugar, amplificando la sensación de estar allí, ofreciendo imágenes con una cantidad de información, y con una gran definición de color y sonido. Este tipo de simulación puede darse cuando aquello que se está simulando se conoce, es decir, cuando el usuario conoce el referente. Pero aun cuando el usuario no lo reconozca también es posible, porque se puede hacer uso del extenso saber social difundido. Incluso, cuando no existe referente existencial o abstracto, es posible que la simulación se orienta hacia el futuro. A esto contribuyen el cine y la televisión.
Jesús Martin Barbero define la simulación como un juego de ausencias, que es posible porque la técnica permite realizar operaciones que dan lugar a un artificio, “esto es, capaz de inventar un mundo que en lugar de dejarse representar se da en la mediación que desde la técnica lo transforma en virtual”. Cabe señalar que la tecnología nos conecta con lo global, se convierte en un vínculo, que desconoce las herencias culturales, pero que reafirma el entorno tecnológico en que habitamos.
Es importante volver sobre la evolución de las computadoras. Durante largo tiempo éstas fueron concebidas y utilizadas como recursos, como herramientas, como instrumentos cada vez más potentes y poderosos. Permitían calcular más rápidamente, procesar información, ordenarla; eran una extensión de la inteligencia humana, y la potenciaban. A esta etapa en la cual la relación con la maquina era evidentemente exterior y mucho menos comprometida con las necesidades personales de los individuos, le sucede otra en la cual las computadoras despiertan el interés personal, atienden necesidades individuales, y son utilizadas para simular, navegar e interactuar. En ese sentido se han producido muchas transformaciones. Mientras hace 15 años el usuario de la computadora le daba órdenes a las máquinas para realizar ciertas funciones, hoy en día se manipulan escritorios simulados.
La simulación crea la posibilidad de probar, experimentar, ensayar y confrontar. Implica necesariamente una actividad participativa del usuario, lo cual podría contribuir al aprendizaje.
5.La interactividad
Nos encontramos frente a nuevas relaciones y nuevos conceptos que aparecen como producto de la presencia de la tecnología. Así, el tema de la interactividad cuestiona la naturaleza “silenciosa” y pasiva de la relación con la televisión y otros medios audiovisuales. La opción de la interactividad, la autoconstrucción de metas y la capacidad para alcanzarlas en la virtualidad de la pantalla, puede generar actitudes de autosuficiencia con consecuencias no previstas, tratándose de sujetos en formación.
Se ha iniciado el transito de la centralización a la autonominación y la interactividad, aunque hay aún un largo camino que recorrer. Alejandro Piscitelli considera que es necesario investigar “cuál es la estructura, los contenidos, el espacio de creación y las bondades reales que encerraría ese mundo interactivo, y qué relación guarda con el cacareado universo de los multimedios”. Afirma el autor que existen escalas crecientes de interactividad que van desde ver y leer en un extremo, interrogar, jugar y explorar en el medio, que termina en construir y componer por el otro.
Las redes ofrecen una posibilidad de interactuar porque conectan y establecen diálogos diversos, absolutamente informales, que no están sometidos a control alguno y sin límites territoriales. Las limitaciones para alcanzar estos beneficios son de tipo económico, social o lingüístico, y tienen que ver con los recursos y el manejo de competencias para acceder a éstas.
6.Internet
Uno de los cambios más profundos que se está produciendo es el de las redes telemáticas. En este nuevo sistema de interrelación a distancia, la red internet es hoy en día la expresión más importante, teniendo su base en representaciones que circulan a través de las pantallas de los ordenadores. Estas redes permiten transferir de manera cuasi instantánea sonidos, textos, imágenes y base de datos, de un punto del planeta a cualquier otro, y desde un hogar a otro. Se trata de una estructura horizontal e interactiva, que además conserva memoria de todo lo que ha sido transferido.
Internet no esta basada en una estructuración territorial, aunque también incluye un sistema de conexión entre las redes locales y nacionales (…) Numerosas redes incluidas en Internet han sido diseñadas en función de criterios profesionales, o simplemente en función de servicios que pueden resultar de interés para cualquiera de sus usuarios, independientemente de su ubicación geográfica.
El 21 de noviembre de 1964 no había profetas ni sabios que invocasen la sabiduría de la era de la información cuando media docena de científicos reunidos en Boelter Hall, sede del Departamento de Ciencia Informática de la UCLA, decidieron conectar su ordenador con el ordenador del Instituto de Investigación de Standford, cerca de Palo Alto. Arpanet conectó inicialmente sólo cuatro lugares. En 1971 sólo había dos docenas de lugares, en el 74 había crecido hasta 62, en el 81 superaba los 200. Hoy en día, Internet crece al colosal ritmo del 20 por 100 trimestral y se duplica cada año, desde 1988.
La cantidad de información y la velocidad con la cual ésta es almacenada aumenta vertiginosamente. En 1996 se podía acceder a unos 70 millones de páginas en internet. Afirma Michio Kaku que en el año 2020 internet accederá a la suma total de la experiencia humana en este planeta, al conocimiento y la sabiduría colectivos de los últimos 5 mil años de historia registrada.
Hay autores que comparan la repercusión de internet con la que tuvo el tipo móvil de Gutemberg en el decenio de 1450. Si recordamos, antes de la invención de la imprenta por Gutemberg sólo había unos 30 mil libros en toda Europa. Poco tiempo después, en el año 1500, Europa había sido inundad con más de 9 millones de libros, que crearon las condiciones, sembraron la curiosidad y prepararon las condiciones para los movimientos intelectuales que estimularon el fermento intelectual que tuvo listo el terreno para el Renacimiento. Internet representa una serie de posibilidades para la educación, que no podemos dejar de mencionar. El conocimiento enclaustrado o presente sólo en bibliotecas y libros circula de otra manera y es ofrecido a todos aquellos que pueden tener condiciones técnicas mínimas de acceso a la red. Se estimulan los contactos, encuentros, el trabajo en equipo, las nuevas formas de organización del trabajo. Actualmente, en torno a las redes de internet se vinculan 100 millones de usuarios, y su capacidad autónoma de crecimiento es evidente y de enormes proyecciones. Sin embargo, en el acceso a internet se presentan una serie de dificultades de transito, que tienen que ver con los cuellos de botella de los anchos de banda, con la necesidad de mejores interfaces y la creación de agentes y filtros personalizados.
A pesar de todos los beneficios antes señalados no es posible dejar de mencionar que si bien internet es una red abierta, no es una cooperativa. Ya Bill Gates en su libro Camino al futuro, escrito el año 1995, sostiene que así como Microsoft ha sido líder en la era de la PC, no necesariamente lo será en la era de las redes y que está abierto el terreno para ver quienes dotarán la infraestructura técnica, el hardware y el software de las autopistas de la información.
Windows se ha convertido prácticamente es un idioma. Personas de diferentes lugares, culturas y lenguas de todas partes del mundo emplean la misma interfaz, siendo Windows el producto de una victoria comercial en la dura punga por la competencia. Más allá de este hecho, lo que esta sucediendo en la red es un cambio de poder de los estados a los negocios, y ahí internet juega un papel fundamental. Hay que anotar, para finalizar, que internet se encuentra en sus inicios. No es igual al cina, que supuso una experiencia con la imagen, a través de la ficción narrativa, en la sala oscura; ni tampoco a la televisión, que sedujo al público y desarrolló formas de identificación y de emotividad. Sus posibilidades comerciales, económicas, de contacto y de acceso al conocimiento son indudables, pero de sus efectos culturales seremos testigos en los próximos años.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
